Ministra de educación entró en huelga de hambre para poder evacuar

A diferencia de lo que pueda suponer con el anterior titular, ¡No! La ministra de educación no sufre de estreñimiento. Más bien y según los últimos diagnósticos del sector educativo, y concretamente el de las universidades públicas, la funcionaria sufre es de constreñimiento crónico a la comunidad universitaria, agravándose por una fuerte fiebre amarilla de avaricia, ó como se le conoce popularmente: Avaricela. Pero la novedad no es solo la grave condición de la ministra. A su deteriorado estado de salud mental, se le suma ahora un nuevo agravante.

El gobierno nacional y la comunidad académica de toda Colombia se mostraron sorprendidos y apenados por la noticia que sacudió al gabinete presidencial en días pasados. Se trata de la huelga de hambre que la ministra de educación nacional María Fernanda Campo ha venido sosteniendo durante las últimas semanas. La idea de la huelga es presionar al congreso para que éste a su vez presione la evacuación de la reforma a la ley 30, para después poder presionar a los estudiantes para que evacuen las calles y dejen de presionar al gobierno, y así la ministra, después de muchos días, pueda por fin comer y evacuar.

Sabiendo esto, queda claro para la opinión pública el extraño comportamiento que ha tenido la ministra durante sus más recientes apariciones en público. Y es que a juzgar por su aspecto dantesco y desmejorado, por su decaído rostro y popularidad, son literalmente apariciones las que hace, sin considerar a los niños o ancianos que se puedan ver afectados psicológicamente. La verdad hasta ahora pocos entendían por qué decía lo que decía en los debates, de hecho siendo francos, pocos entendían lo que decía. Su comportamiento errante y sus vagos argumentos son comprensibles ahora: todo se debe a una fuerte baja en las autodefensas personales de la ministra.

Sin duda el más beneficiado de esta situación ha sido el vicepresidente Angelino Garzón. En todos los consejos de ministros y demás eventos del gabinete, la ministra Campo le cede su porción de desayuno, almuerzo o comida, o a veces… ¡las tres! De hecho, le ha gustado tanto esta forma de protestar al vicepresidente, que incluso se ha rumorado que Garzón ha intentado convencer a otros altos funcionarios para que se unan al ayuno de la ministra.

No se sabe cuánto más pueda soportar la ministra Campo sin evacuar. Es decir, sin evacuar el proyecto de reforma. Lo único que se sabe es que cuando la ministra por fin evacue, todo el país lo va a sentir, ¡y de qué manera!

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